IGF-1

Factor de crecimiento similar a la insulina 1

Hormonas

Última revisión: 7 de abril de 2026. Enfoque de fuentes: contexto estándar de interpretación de laboratorio, material médico de referencia y orientación clínica o de salud pública cuando corresponde.

¿Qué es Factor de crecimiento similar a la insulina 1?

El factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1), también llamado somatomedina C, es una hormona peptídica con similitud estructural con la insulina que media muchos de los efectos de la hormona del crecimiento (GH) en el organismo. El IGF-1 se produce principalmente en el hígado en respuesta a la estimulación por GH, aunque casi todos los tejidos también producen IGF-1 localmente para señalización autocrina y paracrina. En la sangre circula sobre todo unido a la proteína transportadora IGFBP-3 y a una subunidad ácido-lábil (ALS), formando un complejo ternario que prolonga su vida media hasta 12–15 horas y mantiene niveles circulantes estables.

A diferencia de la GH, que se secreta en pulsos y fluctúa ampliamente a lo largo del día, el IGF-1 se mantiene relativamente estable, por lo que es un marcador excelente y práctico de la actividad integrada de la GH. El IGF-1 favorece el crecimiento al estimular la proliferación y la diferenciación celular en hueso, cartílago, músculo y otros tejidos. También tiene efectos metabólicos parecidos a los de la insulina, como facilitar la captación de glucosa y la síntesis proteica. Sus niveles están influidos por la edad (máximos en la pubertad y descenso posterior), el estado nutricional, la función hepática y la secreción de GH.

Por qué importa

El IGF-1 es la prueba de cribado principal tanto para el exceso de GH (acromegalia) como para el déficit de GH, porque refleja la secreción integrada de GH sin la variabilidad pulsátil que dificulta interpretar la propia GH. Un IGF-1 elevado en un adulto es la primera pista bioquímica de acromegalia y obliga a confirmar con una prueba de tolerancia oral a la glucosa. Un IGF-1 bajo en un niño con mal crecimiento sugiere déficit de GH y lleva a pruebas de estimulación. El IGF-1 también se usa para monitorizar la respuesta al tratamiento en la acromegalia (objetivo: normalizar IGF-1) y para ajustar la sustitución de GH en pacientes deficitarios. Más allá de la endocrinología, la vía IGF-1 es relevante en biología del cáncer porque favorece la proliferación celular e inhibe la apoptosis.

Rangos de referencia normales

GrupoRangoUnidad
Niños (6–8 años)88–474ng/mL
Adolescentes (14–16 años)226–903ng/mL
Adultos (20–30 años)117–329ng/mL
Adultos (40–50 años)94–267ng/mL
Adultos (60–70 años)53–206ng/mL

Los rangos de referencia pueden variar entre laboratorios. Compara siempre tus resultados con los rangos proporcionados por tu laboratorio.

Qué significan los niveles altos de IGF-1

Causas comunes

  • Acromegalia (adenoma hipofisario productor de GH)
  • Gigantismo (exceso de GH antes del cierre de las placas de crecimiento)
  • Pubertad (elevación fisiológica)
  • Dieta alta en proteínas
  • Administración exógena de GH
  • Embarazo (aumento moderado)

Posibles síntomas

  • Aumento acral (manos, pies, mandíbula)
  • Rasgos faciales toscos
  • Sudoración excesiva
  • Dolor articular y artrosis
  • Síndrome del túnel carpiano
  • Apnea del sueño
  • Hipertensión y agrandamiento cardíaco
  • Resistencia a la insulina y diabetes

Qué hacer: Un IGF-1 elevado ajustado por edad es la prueba de cribado para acromegalia. La confirmación se hace con una prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT) con medición de GH: si la GH no se suprime por debajo de 0.3 ng/mL tras la carga de glucosa, se confirma una secreción autónoma. La RM hipofisaria sirve para localizar el adenoma. El tratamiento de primera línea suele ser la cirugía transesfenoidal. El IGF-1 es el principal marcador para seguir la respuesta al tratamiento: la meta es normalizarlo según edad y sexo. Si persiste elevado después de la cirugía, puede usarse tratamiento médico con análogos de somatostatina (octreótido LAR, lanreótido), pegvisomant o combinaciones.

Qué significan los niveles bajos de IGF-1

Causas comunes

  • Déficit de GH (congénito o adquirido)
  • Insensibilidad a GH (síndrome de Laron, por defectos del receptor de GH)
  • Desnutrición y restricción calórica
  • Enfermedad hepática (cirrosis, con producción reducida de IGF-1)
  • Diabetes tipo 1 no controlada
  • Hipotiroidismo (reduce la acción de GH)
  • Envejecimiento normal
  • Enfermedad crónica e inflamación sistémica

Posibles síntomas

  • Fallo de crecimiento y baja estatura en niños
  • Maduración ósea retrasada
  • Más grasa corporal y menos masa magra en adultos
  • Disminución de densidad ósea
  • Cansancio y mala tolerancia al ejercicio
  • Colesterol elevado
  • Peor calidad de vida

Qué hacer: Un IGF-1 bajo en un niño con mal crecimiento justifica pruebas de estimulación de GH (como la prueba de tolerancia a la insulina o la estimulación con glucagón) para confirmar el déficit. La evaluación adicional suele incluir radiografía de edad ósea, función tiroidea y RM hipofisaria. Si se confirma déficit de GH, el reemplazo con GH favorece el crecimiento lineal y cuanto antes se inicie, mejor será la talla final. En adultos con enfermedad hipofisaria, un IGF-1 bajo apoya el diagnóstico de déficit de GH del adulto, que se confirma con pruebas dinámicas. El tratamiento en adultos mejora composición corporal, densidad ósea, perfil lipídico y calidad de vida. Si el problema es nutricional, la prioridad es restaurar una ingesta adecuada de calorías y proteínas.

¿Cuándo se recomienda la prueba de IGF-1?

  • Cuando se realiza cribado de acromegalia por hallazgos clínicos
  • Cuando se evalúa fallo de crecimiento o baja talla en niños
  • Cuando se monitoriza la respuesta al tratamiento de la acromegalia
  • Cuando se ajusta la dosis de GH en pacientes con déficit

Preguntas frecuentes

La GH se secreta en pulsos, con niveles que pueden ir desde indetectables hasta picos de más de 20 ng/mL a lo largo del día. Por eso, una única medición aleatoria de GH es poco fiable: una persona sana entre pulsos y una persona con déficit pueden tener ambas una GH indetectable. El IGF-1, en cambio, refleja el efecto integrado de la secreción de GH a lo largo del tiempo y mantiene niveles bastante estables durante el día. Esto lo convierte en una prueba de cribado práctica que puede tomarse en cualquier momento. Un IGF-1 elevado aparece en la gran mayoría de las personas con acromegalia, y un valor bajo es frecuente en el déficit de GH. Aun así, por sí solo no diagnostica: siempre se requieren pruebas dinámicas de confirmación.
La relación entre IGF-1 y cáncer es un área activa de investigación. El IGF-1 promueve el crecimiento, la proliferación y la supervivencia celular, e inhibe la apoptosis, propiedades que en teoría podrían favorecer el crecimiento tumoral. Algunos estudios epidemiológicos han encontrado asociaciones entre niveles circulantes más altos de IGF-1, incluso dentro del rango normal, y un mayor riesgo de ciertos cánceres, como próstata, mama y colon. Las personas con acromegalia, que tienen IGF-1 crónicamente elevado, presentan un riesgo algo mayor de pólipos y cáncer colorrectal. En el extremo opuesto, quienes tienen síndrome de Laron y niveles muy bajos de IGF-1 parecen presentar muy pocos cánceres. Sin embargo, no se ha demostrado una causalidad simple y el IGF-1 no se utiliza clínicamente para estimar riesgo oncológico.
La producción de IGF-1 depende mucho tanto de una buena nutrición como de una función hepática adecuada. El hígado es la principal fuente de IGF-1 circulante y la GH estimula su producción hepática, pero solo cuando el estado nutricional es suficiente. La ingesta de proteínas es especialmente importante: incluso con GH normal, la desnutrición calórico-proteica reduce la producción de IGF-1 y genera una especie de “resistencia a la GH”. Por eso el IGF-1 suele estar bajo en anorexia nerviosa o malnutrición severa. La enfermedad hepática, como cirrosis o hepatitis, también reduce la capacidad del hígado para producir IGF-1 independientemente de la GH. Además, la diabetes tipo 1 no controlada puede bajar el IGF-1 porque la insulina es necesaria para la expresión del receptor hepático de GH. Todo esto debe tenerse en cuenta al interpretar un resultado bajo.

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Referencias y enfoque de revisión

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